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Papel de Regalo

Avivar la tradición de los Reyes Magos

Reyes Magos de Oriente

Los Reyes Magos

La tradición de los Reyes Magos

La madrugada del 6 de enero. El día de la llegada de los Reyes Magos ha constituido desde hace años, tal vez siglos, uno de los sueños más dulces de la infancia y más esperado por los adultos.

Tanto los pequeños como los mayores esperamos con ilusión la llegada de ese día mágico. Pero poco sabemos del origen de esta fiesta.

Origen

Según se cuenta en los libros de historia, parece ser que los Reyes Magos fueron unos astrólogos provenientes de diferentes países del lejano oriente. Iban siguiendo el rastro de una estrella para adivinar a través de ella el futuro, y así llegaron hasta Belén. Allí se encontraron con un niño  recién nacido al que adoraron porque pensaron que podría tratarse del profeta esperado por la tradición judía.

Con el paso del tiempo, nos cuenta la tradición medieval, en concreto en la obra dramática “Auto de los Reyes Magos”, dichos astrólogos aparecen con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Según un manuscrito del siglo XIII, se creía que los Magos podían proteger contra la epilepsia. Bastaba con rezar una breve oración al oído de un enfermo pronunciando el nombre de los tres Reyes para curar la enfermedad.

En algunas ciudades europeas, el día 6 de enero se inscribían sus iniciales, GBM, en todas las puertas de las casas y en las granjas para salvaguardar a las personas y a los animales contra el ataque de demonios y brujas.

Y así continuó la tradición en siglos posteriores hasta llegar  al siglo XIX en el que comenzó la costumbre de traer obsequios a niños y mayores durante la noche del 5 de enero para celebrar la llegada de los Reyes Magos de Oriente.

Tradición

Esta tradición lleva aparejada una serie de ritos que  alimentan la ilusión de todos: la cabalgata de Sus Majestades por la tarde del día anterior. Colocar sus figuras en el belén e irlos acercando conforme se va acercando el día de su llegada. Poner zapatos cerca de las ventanas para que los Reyes detecten la presencia de niños y puedan depositar en ellos caramelos y regalos en el interior de la vivienda. Incluso la costumbre de que los niños les obsequien con una copa de champán, vino, leche, turrón y otra serie de delicias navideñas para hacer más llevadero el duro trabajo de ir de casa en casa dejando los presentes a los miembros de todas las familias. Y sobre todo, los buenos propósitos que hacen los niños para recibir deslumbrantes regalos y no tristes pedazos de carbón, aunque sean dulces.

Y si hablamos de la estética de la tradición, esas calles iluminadas esperando el paso de las carrozas, el misterio de sus excelsas figuras, con sus mantos de seda y terciopelo y sus coronas brillantes, subidas en lo más alto de las mismas y lanzando caramelos a los peques, los nervios y a la vez la ilusión de los niños. Los balcones decorados con los zapatos de todos los tamaños. Esos belenes con sus tres bellas figuras subida sobre los camellos en un espacio central acercándose al Portal. Incluso en la gastronomía, con esos bellos roscos decorados con toda clase de frutas de colores.

Ilusión

Pero nada  es comparable a la ilusión de abrir esos regalos cuidadosamente envueltos con un bello papel de regalo de múltiples colores y texturas que se combinan con efectistas lazos y cintas decorativas también de distintos estilos y tamaños y con bellas etiquetas adhesivas de felicidades y mensajes de afecto, que se obsequian, igual que se reciben con tanto amor como ternura para mostrar nuestro cariño a las personas a las que queremos bajo el mágico manto de los Reyes Magos de Oriente.

A veces un cuidado envoltorio, finamente decorado y etiquetado con mensajes sugerentes, aviva la ilusión por recibirlo y realza el valor de su contenido. No es necesario hacer grandes regalos, sino detalles que simplemente hagan ver a la persona que los recibe que se le ha  hecho con toda la ilusión y esmero del mundo, con la única intención de agradar. Ese es la principal finalidad y la magia de un buen regalo de Reyes, el hacerlo con amor.

En fin, la llegada de los Reyes Magos es el momento culminante y el más esperado de todas las fiestas navideñas.

No estamos en contra de otras tradiciones de la Navidad, pero sin duda, no hay ninguna tan nuestra, tan entrañable y auténtica como la de la noche del día 5 de enero. Que sea así por muchos años… o siglos.